A nadie puede extrañar que Murcia, patria del gran místico sufí
Ibn'Arabi, haya conservado leyendas capaces de inspirar poemas tan
importantes como el que el autor de don Juan Tenorio dedicó a exaltar
las excelencias de la tierra y la mujer murcianas, atribuyendo a una de
sus hijas la facultad de ser quien abriese a los fieles las puertas del
paraíso.