«Almería tiene que poner un pie en la vanguardia»
Juan Gómez Soubrier


Entrevista de Carlos Santos-director de La Voz de Almería-a Juan Gómez Soubrier
22/6/1984

Se considera un hombre del Renacimiento, y en cierto modo, se sitúa por encima del bien y del mal. De los dogmas y los sectarismos de izquierda y derechas que han taponado una cierta cultura lúdica de este país que muchos intelectuales progresistas descubren ahora con sorpresa. Juan Gómez Soubrier, cuarenta y seis años, ejecutivo hasta los treinta, autodidacta, fue uno de los pioneros de la cocina, los toros y el folclore cuando en este país esas tres artes eran simples tabúes prohibidos para los progres de izquierda. Soubrier lo tuvo claro entonces y lo sigue teniendo ahora. “En cultura como en arte, es inútil contraponer tradición a vanguardia”. Lo suyo pues son ambas cosas, Velázquez y Picasso, tradición y modernidad, todo junto.

P-Ahora se ha puesto de moda entre los intelectuales de izquierdas eso de ponerse el mandil y meterse en la cocina, ¿verdad?
R-Es mentira que la izquierda pueda tener los mejores gastrónomos porque no han comido caliente en su vida (se lanza en picado Soubrier), y la derecha tampoco porque no se enteran. De modo que… “De modo que, al final parece claro que la cocina está fuera de todo dogmatismo político y además es apátrida”, concluye Soubrier que se explaya a gusto hablando de cocina y toros. De viejas aventuras entre amigos en pueblos marginados descubrieron el sabor popular de las fiestas folclóricas “que ahora no son más que pan y circo romano”, ironiza con ese cinismo peculiar que le hace nombrar a las cosas por su nombre, sin medias tintas.

Amoral

En su oficio de escritor, y ahora también en radio, Soubrier huye, como de la peste, de cualquier intención moral.

R-“La crítica cultural no es una catequesis ni un colegio de Formación Profesional. Se supone que el lector es adulto y libre y por tanto no necesita consejos. Para eso están las cátedras y los confesonarios”, dice confirmando su vena anticlerical y antiacademicista.

P-De todas formas parece indiscutible que en toda crítica hay elementos inevitables de subjetividad.

R-Pero esa parte subjetiva es como una sensación, como una institución de valores futuros. Es el gusto, la corazonada… lo que hizo Howard Hawks con Lauren Bacall por ejemplo.

Soubrier recuerda a Betty Bacall, en cierta portada del “Life” y un contrato. Y recuerda al cine. Las películas, pero también los libros, los cuadros, el toreo. Sin duda es un hombre polifacético marcado además por una tirria exacerbada hacia los superespecialistas que" viven continuamente una gran tragedia: La de saberlo todo acerca de nada. En realidad son como un resto del cientifismo positivista del XIX y éste va mucho con algunos profesores universitarios y otros, que son como investigadores tipo película serie B”-
.
P-Parece como si los hubieras “sufrido” bastante.

R-Sí. Gente que se tira hasta las seis de la mañana hablando de determinado pintor flamenco y no entienden de otra cosa o que te dicen ¡fíjate! que Panofsky es un frívolo.

P-¿Y tú qué les dices?

R-¿Yo? ,pues que son unos cantamañanas, unos soplacirios…

Un artículo

La historia de Soubrier es una historia cargada de sorpresas, secretario general de la Asociación Española de Anunciantes, fue creador del primer estudio general de medios que se hizo en este país y ejecutivo hasta los treinta años. Algo que dejó porque según él “era absorbente y se interfería en mi vida privada”.
Colaborador habitual de diarios y revistas, probablemente sea Soubrier el periodista español más citado en el extranjero. -“Todo por un artículo de dos páginas en El País en el que denunciaba una serie de cosas relativas al Museo del Prado. En España me citaron en todos los periódicos menos en El Alcázar. Me nombraron 14 veces en el Washington Post y mi foto la dieron los de Newsweek. Claro que lo mejor fue que el fiscal general del Estado, en un discurso, tuvo que decir aquello de que “el Museo del Prado debería saber lo que tiene y donde lo tiene”. ¡Y es que es demasiado que un museo intente encontrar 2.500 cuadros perdidos y recupere 5.000!

Soubrier aprovechó el fin de semana pasado en Almería para pasarse por Uleila del Campo y saludar a su amigo Umbral.
De paso, no pudo dejar de participar en la clausura de las Jornadas sobre el Barroco que, para él, como hombre ligado a Almería donde vivió cinco años y veraneó dieciocho “es una oportunidad valiosísima para que Almería definitivamente ponga un pie en la vanguardia”. Dios le oiga.

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