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Artículo de Juan Gómez Soubrier. Diario 16 (7 -12-2000) bajo el pseudónimo de JU.GOM.SOUB.
LECTOR COMPLUSIVO
Adiós a
las gallinas turuletas, caponatas o libertarias. El papá putativo de
la oveja Dolly aparece con las plumas en la mano: la gallina Britney,
capaz de alumbrar doscientos cincuenta huevos al año con la cara
aclarada para suculentas respuestas al azote cancerígeno. Nada de
huevos de oro ni de huevos fritos con migas de pastores errantes.
¡Manda huevos!
Ayer celebré el veintidós aniversario de la
constitución intentando clonarla. El número 22 es el número mágico
y clonado en sí mismo, el Gran Arcano del viejo tarot de Marsella,
arcano doble que revierte en el 0 y que representa al peregrino que
intenta atravesar un puente quebradizo mientras se defiende de un
perro que acomete a sus canillas. Jeronimillo El
Bosco lo representa mejor que
nadie en las puertas del díptico El
carro de heno sito en el Museo
del Prado, si aún está en pie.
No seré yo de quienes han dejado de
creer en los dioses para creer en Rappel, pero tampoco me siento un
alemán en Mallorca y anuncio a mis tres lectores habituales -uno por
sexo- que la Constitución clonada me está quedando hecha una
figurita de mazapán.
El Camino
de la Vida o El
Loco son los nombres del
peregrino y mañana me acompañarán hasta un pueblo de Toledo que
hasta tiene Año Jubilar de cuando en vez. Allí, en Urda, celebran
un concurso de migas sin huevos prodigiosos sobre más de mil
sartenes humeantes y humanistas.
En ese lugar practicaré el deporte
de "cuchara y paso atrás" al amparo de recios vinos
manchegos con los que brindaré por mi Constitución clonada. A mi
gusto, naturalmente. Y a la salud de mis tres lectores, por supuesto.
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