Dulce San Valentín
Corteza de cristal

Artíclulo de Juan Gómez Soubrier
13-2-2002 Hola .com

El chef David Martin en su restaurante italiano de Madrid propone una pizza "Cupido" y un postre donde el chocolate, la franbuesa y una salsa de menta homenajean al Día de los Enamorados.Pero no es una excepción. Cada año la festividad del mártir que tomó bajo su protección a los amantes que en el mundo han sido desde hace dieciseis siglos es ocasión de nuevos tributos gastronómicos.

En Francia es arrasadora su influencia y nuestro vecino del norte es un espejo en el que no pocas veces vemos reflejado el futuro de nuestras cocinas.
Reina en las mesas galas el pichón como símbolo de aquellos enamorados que a lo largo de medio siglo dibujara el gran Peynet con sus palomas revoloteando entre las primeras flores de la cercana primavera.

San Valentín se celebra desde finales del siglo V y su vinculación con los enamorados es clara: cuenta la tradición que el emperador romano Claudio II,
llamdo "El Godo", que apenas persiguió a los cristianos, promulgó la prohibición de todo matrimonio con el objeto de que los hombres se ocupasen únicamente de hacer la guerra a los godos que amenazaban el Imperio Romano, lo cual dió origen al apodo con el que la historia le conoce.

San Valentín se limitó a casar discretamente a aquellos enamorados que solo se lo pedían, haciendo triunfar el amor sobre las armas, lo que le valió la condena a muerte del emperador.
La celebración más importante tiene lugar en la bella ciudad provenzal de Roquemaure, adonde llegaron los restos del santo en 1868, y lo hacen con la celebración de "La festo de poutoun"o la fiesta del beso si traducimos el término provenzal . Los calabacines conservados en los graneros acompañan a las flores de mirto-que es la flor de Afrodita-a los que en el sur de España llaman Arayanes, como en el famoso patio de La Alhambra.

Si el Miércoles de Ceniza se han degustado los buñuelos fritos que Mistral calificaba de excelente manjar popular por su baratura y excelso aroma a flor de azahar, el pichón se enseñorea de la Provenza ya sea envuelto en crujiente hojaldre, perfumado al estragón y acompañado con su propio hígado asado y una guarnición de chalotas confitadas, tal y como lo ofrecerá el Bistrôt d ´Eylaliéres.

Ya se trate de pichones provenzales, pizzas madrileñas o cualquier otra manera de recordar amores que unen, siempre hará falta un buen vino que acompañe estos condumios. Si Francia opta por alguno que lleva un corazón en su etiqueta, como el Château Calon-Ségur o aquel beaujolais que se llama "Santo Amor", en España existe un vino-dulce como todos los aquí referidos y apropiados para esta fecha - que se llama San Valentín-.

Este vino del Penedés de Bodegas Torres está fuera de las modas que hoy los prefieren más secos. Pero más de un compatriota recuerda los buenos momentos que han proporcionado a todos aquellos enamorados que celebran el catorce de febrero como un anticipo de la primavera. Lo mismo que se hacía en tiempos del imperio romano por la misma fecha: las fiestas Lupercales en las que formaban parejas al azar, por el tiempo de un año, únicamente entre los jóvenes, por supuesto.



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