China cocina su año nuevo

artículo de Juan Gómez Soubrier
año 2002

Mil millones largos de ciudadanos chinos comienzan el año nuevo segun su calendario,y no es un año de buenos augurios ya que su primavera ha comenzado oficialmente a primeros de febrero, antes de la llegada del Año Nuevo, por lo que para sus astrólogos se trata de un "año sin primavera".

Por esta razón han adelantado sus bodas y banquetes familiares, a fin de celebrar la entrada en su año 4.699, el "año del caballo" tras finalizar el de la serpiente.
Es más fácil admirar y amar las culturas orientales que comprenderlas intimamente. En los temas culinarios, sin duda los que la humanidad comparte con mayor amplitud, el Oriente Lejano no deja de sorprendernos. No se trata únicamente de cuando comienza el año nuevo y de cuales son las predicciones de sus astrólogos. En la apreciación de los sabores básicos comienzan los saltos abismales que forman los cimientos de nuestras muy diferentes culturas.

Los banquetes que celebran la llegada del nuevo año están repletos de simbolismo en cada uno de los elementos que componen los platos. Si en Occidente son escasas las referencias simbólicas y quedan casi exclusivamente referidas a alimentos o condimentos con cualidades afrodisíacas o alguna referencia más humorística que otra cosa-cuando por ejemplo, al comer una sesada se añade" de lo que se come se cría"- en Oriente se otorga un especial significado a cada producto.

Los huevos simbolizan la perfección, mientras que la col alarga la vida de quien la degusta, y los pescados denotan la abundancia futura, por lo que no deben consumirse en su integridad, dejando parte de ellos en el plato.
Los vegetales finamente cortados y revueltos denotan la unión familiar y las pequeñas empanadillas -Dim Sum- o los rollos de primavera semejan las pepitas y lingotes de oro, por lo que acarrean prosperidad y riqueza.

Las hendiduras amplias en el corte de los pasteles de arroz traerán felicidad.
Para que estos pasteles de arroz cumplan su cometido afortunado, Vietnan a ha celebrado la entrada en el nuevo año oriental confeccionando el mayor pastel de arroz de la historia y ha entrado en el Libro Guiness de los Récords por tan suculento motivo, aunque sin alcanzar
la cifra de los ciento deiz mil comensales conseguidos por el cocinero del restaurante Galbis del valenciano pueblo de Carlet el año pásado.

Pero no es la única diferencia entre dos culturas tan lejanas en lo culinario.Para los chinos ,nosotros los occidentales carecemos de la capacidad de degustar algo que para ellos es una auténtica delicia:el "no-sabor", la ausencia de una sensación de placidez que proporciona, permitir al paladar vagar sin experimentar ninguna sensación de estímulo dulce ni salado, amargo ni agrio, los cuatro sabores que percibimos en la boca al margen de los que captámos a través de las glándulas olfativas.

No dejaran de asombrarnos los nombres con los que bautizan sus platos. Llamar "Familia Feliz" a un arroz con gambas, cerdo y vegetales, acaba por ser un nombre fácilmente entendible para nosotros, más dificultoso habrá de sernos comprender expresiones para designar un plato tales como "Hormigas que trepan al árbol".

Quizá pueda servirnos de brújula, que nos ayude a caminar entre los pucheros del Lejano Oriente un nuevo libro sobre esta cocina que aún hoy nos resulta exótica: se trata de "El gusto de Asia.Enciclopedia de la cocina asiática", escrito por el gran especialista de renombre mundial sobre estos temas. Maït Foulkes.

La llegada del año nuevo del caballo en el antiguo Catai-nombre que dábamos en la antiguedad a la entonces desconocida China- con la celebración en todo el mundo y, por supuesto en España e iberoamérica, se semanas de cocina china de celebración especial, nos permite acercarnos a una cultura que demuestra su sabiduría ancestral no solamente en la extensión mundial del Zen o el Yoga, o de maneras de entender la vida que iluminan al Occidente,como lo demuestra el éxito de la filosofía Fen-Shui, sino que nos ofrece una cocina sin grasas ni excesos, pero repleta de sabor y originalidad.

Feliz año 4.699 dicen ellos, mientras alzan su copa de Shake a nuestra salud. Y nosotros
a la de ustedes.

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