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Un sabor a Cartagena Artículo de Juan Gómez Soubrier. verano de 1994 Cuatro litros de vino por uno de aguardiente fino.El vino era de uva de
Alicante,garnacha, moscatel.Después de cuarenta días, al menos, de
maceración algunos le ponían azúcar, los otros preferían la reciedad
sobre el paladar. En los viejos tiempos, segun cuenta al viajero el pescador perdido y hallado en su roca provenzal, ningun propietario de viña dejaba de estar provisto de una buena y antigua barrica con este producto cuya receta nació antes de todos los tiempos. Y esto ocurría desde Narbona hasta Les Baux, el mismo corazón de la Provenza donde, hasta su muerte el año pasado, oficiara en los fogones,Raymond Thuillier, el gran Beaumanière, el maestro del manejo del azafrán, la albahaca, la menta, la alcachofa y quizá el único chef grancés capaz de hacer un puré de patatas con aceite de oliva y, además, sin mantequilla. Por mucho que Robuchon y sus amigos teorizen, el aceite de oliva cautiva al viajero que es, por lejos que permanezca, murciano. El viajero tuvo ocasión de probarlo, que aún existe y se encuentra y compra y vende, en Béziers, en tarde taurina y veraniega, en gustoso acompañamiento y cata comparada con un licor de los Cátaros, aquellos hermanos de la luz que sucumbieran en Albí, sin excepción, mientras el legado pontificio pronunciara la sentencia medieval y definitiva:"Matadlos a todos , mañana por la mañana, el Señor elegirá a los suyos". Pero el viajero deja vagar su paladar por el recuerdo, se dirige hacia la plaza de toros y pregunta por el nombre del licor harto curioso y sabor perdido. El pescador perdido y hallado como nuevo amigo del mar de los antiguos responde:"Señor, este vino de licor se llama Cartagena, como el puerto de todas las culturas que tiene usted allí, en su tierra". Aún quedaban unas gotas en la lengua del viajero. O sea, que el sabor era, además eterno. P.D Aquel verano, mientras las velas latinas se desperezaban en El puerto de Santa Lucía, brindamos con las lenguas del viajero.
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