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* Reseña sobre moda aparecida en El Mundo el 5 de junio de 2003
La moda es una manera de distinguirse del prójimo.
Como dice Bordier, cada humano no quiere ser como los demás» Habla Juan
Gómez Soubrier, el crítico de arte. A primera vista pasa desapercibido,
pero al dar un segundo repaso uno se da cuenta de que verdaderamente no
es «como los demás», por sus pantalones bombacho «modelo payaso Charlie
River» encargados a imagen de unos que compró en Ibiza hace 30 años y
por los increíbles objetos que le acompañan. Piezas de diseño
imposibles de conseguir como un reloj Swatch de bolsillo gran reserva
de hace «unos 20 años», unas originales gafas de Gaultier o una funda
de cuero para su termo de agua. Un gran amante de los objetos como su
mujer, Belén Laguía, propietaria de una empresa de catering, que viene
ataviada con un precioso bolso regadera de la codiciada Rue Cambon
parisina -regalo de él- y un reloj flor de Swatch. Accesorios que
realmente marcan la diferencia igual que los zapatos rojos de Vilme que
Juana de Aizpuru contrasta con un sastre blanco o los botines a cuadros
vintage de Sara Navarro que luce su hija Concha con un sencillo traje
diáfano. Y es que, como dice Concha, «cualquier trapo vale si llevas un
buen zapato y un buen bolso».
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