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* Artículo de Juan Gómez Soubrier, publicado en el Mirador de los
Mirones –revista Hombre de Hoy (1986)–, bajo el pseudónimo de Juan de
la Cossilla
Desconfíe de las estadísticas, sobre todo desde que resulta que la inmensa mayoría de los machitos hispanos se van al otro barrio sin conocer a más de cinco damas en sus camas.
Todo buen estadístico sabe contemplar en las plazas el aroma de los bikinis de uno u otro sexo según sus gustos. Lo que a veces ignora es que las estadísticas, y muy en especial las que pretenden meter el mar del erotismo en su cesto de mimbre, son como esas prendas de baño: todo lo que permiten ver es sugerente, pero todo lo que ocultan es fundamental.
Deje de preocuparse por la cantidad de sus instrumentos varoniles y ocúpese, simplemente, de mejorar su juego, su sentido de la orientación y su educación especial para los diversos y agradables cometidos que le esperan. Y, sobre todo, la función crea el órgano a lo largo de miles de años de evolución biológica; pero a corto plazo, la función, lo que de verdad crea –si usted se lo cree– es el orgasmo. Lo cual, en más de una ocasión, resulta placentero. Incluso mucho.
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